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Es muy importante cuidar nuestra salud visual desde que nacemos, por eso es esencial acudir al optometrista desde pequeños y con frecuencia para realizar revisiones y detectar posibles problemas y corregirlos a tiempo. Debemos tener en cuenta que cualquier anomalía en la vista puede afectar a la vida cotidiana del niño y a su rendimiento en el colegio; por eso, es importante abordarlo cuanto antes, ya sea con una terapia visual que los corrija o con la elección de unas gafas adaptadas a su problema. En este post te ayudamos a elegir unas gafas para los más pequeños.

Que le gusten

Una vez realizada la revisión por el optometrista, es hora de elegir el modelo de gafas para tu hijo. Lo más importante es elegir el tipo de gafas que él o ella quiere, siempre que tenga edad de poder tomar decisiones. Esto es fundamental ya que va a ser quien lleve las gafas, se tiene que sentir cómodo y no puede percibir que es algo negativo, sentirlo como un amigo, no un enemigo.

¿Qué material es el indicado?

Existen muchos tipos de materiales pero lo más importante para un niño es que sea ligero y resistente. Para los más pequeños son ideales las gafas de silicona ya que son las más flexibles del mercado, por lo que son más resistentes a las roturas. En niños de más edad se puede optar por monturas de acetato que ocultan mejor las lentes gruesas y también son más resistentes que las de metal o de plástico inyectado. Si el niño es alérgico al níquel, cabe la posibilidad de adquirir una montura  fabricada a partir de titanio para que no le dañe.

¿Estilo de gafa? Cuadrada, redonda, grande, pequeña….

optometrista

Hoy en día existen una gama muy amplia de diseños, estilos y colores de gafas entre las que elegir las más adecuadas para nuestros hijos, escoger las gafas ideales dependerá del tamaño de las órbitas de sus ojos y de la distancia entre ellos, una valoración en la que te ayudará tu optometrista de confianza. Es un error comprar unas gafas más grandes para cuando crezca, ya que estas tienen que adaptarse a su cara y no al revés. Las gafas de un niño tienen que ajustarse a la parte central de las pupilas y deben ser del tamaño justo para que pueda ver correctamente en todas las direcciones. No deben sobrepasar la línea de las cejas ni ser más grandes que su cara. También hay que tener en cuenta, que cada persona tiene una forma de cara diferente y de ella dependerá el estilo de gafas que mejor le sienten.

Que sean cómodas para su día a día

La comodidad es el rasgo más importante a tener en cuenta cuando elegimos las gafas de un niño, deben ser cómodas y flexibles. Deben ir bien ajustadas, sentirse lo menos posible, que no produzcan marcas o presiones innecesarias y, por supuesto, no pueden hacer daño. En relación al puente de la nariz, las gafas deben de tener la máxima superficie de contacto posible, ya que el niño no tiene aún el puente nasal bien definido. Los niños tienen una vida muy activa, juegan,  saltan y, en general, no paran ni un minuto, para que las gafas no se caigan con la actividad diaria de los niños se pueden utilizar sostenedores o stoppers detrás de las patillas como alternativa a la habitual cinta detrás de la cabeza.

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