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El uso prolongado de pantallas electrónicas de ordenadores, teléfonos móviles y tablets, puede tener consecuencias muy negativas en la salud de nuestros ojos. Cada vez pasamos más horas delante de pantallas. Tanto en el trabajo como en casa, y más si cabe con la situación actual, cuando nuestro ocio puede limitarse a ver contenidos a través de estos dispositivos. El síndrome visual informático es un trastorno provocado por esta sobreexposición. En este artículo te hablamos de sus síntomas y de cómo reducirlo.

Principales síntomas del Síndrome Visual Informático 

Pasar largas horas enfrente del ordenador tiene desventajas en todo nuestro organismo y puede desencadenar en numerosas dolencias. Las más comunes son dolores de espalda, de cervicales o dolor en los brazos. Pero también puede aumentar el colesterol o la hipertensión, entre otros muchos factores negativos. Pero además, la exposición continuada a pantallas electrónicas provoca que nuestros ojos sufran por el esfuerzo excesivo en enfocar y acomodar la vista. Este sobreesfuerzo puede llevar a la aparición de problemas de visión como el Síndrome Visual Informático.

Los síntomas más comunes de esta dolencia son la irritación ocular y el picor o escozor en los ojos, la fatiga visual, visión doble o borrosa, dolores de cabeza y dolores musculares, lagrimeo excesivo o hipersensibilidad a la luz. Estos síntomas suelen ser temporales y desaparecer cuando descansamos la vista pero pueden ser muy molestos y desencadenar en problemas de visión mayores.

Consejos para reducir el SVI

Una de las reglas de oro si pasas muchas horas delante de pantallas es hacer pausas. Levantarte, estirar y relajar los músculos. Para relajar la vista se utiliza la regla de los 20-20-20. Aparta la mirada de la pantalla durante 20 segundos, cada 20 minutos y tratando de enfocar a una distancia de 20 pies (alrededor de 6 metros).

  • También es muy importante ajustar la resolución y el contraste del ordenador, tablet o teléfono móvil. El brillo del monitor no debe ser demasiado intenso y no trabajes únicamente con la luz del dispositivo. Una iluminación adecuada es fundamental.
  • Intenta sentarte con la espalda recta y las piernas estiradas o dobladas a 90º, o sobre un reposapiés. Mantén una distancia de 60 centímetros con la pantalla y coloca el dispositivo a una altura adecuada, de manera que no tengas que adoptar posturas extrañas para leer la pantalla.
  • No abuses de las lentes de contacto y recuerda parpadear. El ritmo del parpadeo, que es algo inconsciente y automático, está probado científicamente que disminuye delante de la pantalla, por lo que puede aumentar la mala humectación de las lentillas produciendo sequedad y borrosidad.
  • Realiza revisiones periódicas de tu sistema visual. Cualquier pequeña graduación o alteración del enfoque y/o coordinación ocular es muy sintomática ante una demanda visual tan intensa y sostenida. Además, varía con la edad, siendo más molesto con la aparición de la presbicia.

Aquí te dejamos algunos pequeños consejos pero depende de ti utilizar adecuadamente las pantallas electrónicas y realizar las pausas adecuadas. Si sientes molestias no dudes en acudir a tu óptica más cercana, donde profesionales podrán asesorarte y comprobar tu visión o ajustar tus lentes.

 

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