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Es una de las dudas más frecuentes entre los padres primerizos, que se preguntan si su bebé será capaz de reconocerlos o de distinguir los colores. En este artículo arrojamos un poco de luz a esta cuestión, y en tu óptica más cercana podrán aclararte todos los aspectos relacionados con la visión del niño.

El desarrollo de la visión

Los ojos del bebé le ayudarán a absorber información del mundo que lo rodea y su visión será esencial para su desarrollo físico, mental y emocional. Pero, ¿qué puede ver un recién nacido?

Al nacer, el bebé suele tener los ojos muy abiertos, parece querer captarlo todo, pero al contrario de lo que parece, no ve prácticamente nada. A diferencia de otros sentidos, la vista de un recién nacido es muy inmadura. Al principio solo percibe puntos, luces y sombras. Su rango de visión no pasa de los 25 centímetros de distancia y aún no puede ver colores con claridad. Además, no es capaz de mover los dos ojos a la vez, debido a que no tiene control sobre sus músculos. La visión se va desarrollando a lo largo de los primeros meses de vida, es un proceso progresivo y bastante lento.vision bebes, optica tui, percepcion colores bebes

Durante el primer mes empezará a mirar hacia puntos fijos por unos instantes, pero su visión seguirá siendo borrosa y en tonos grises. A los dos meses será capaz de reconocer la cara de sus padres si están cerca, incluso sonreír si nosotros sonreímos. Es lo que llamamos sonrisa social. Aproximadamente en esta época, cada bebé tiene una evolución diferente, comenzará a distinguir colores primarios, en especial cuando están bien iluminados o son brillantes. Su alcance de visión se amplía poco a poco, e incluso podrá seguir con la mirada objetos en un rango de hasta 180º.

A los tres meses ya hace un seguimiento visual y si nos movemos muy cerca de su cara nos seguirá con los ojos.

No es hasta los seis o siete meses de vida cuando el niño empieza a percibir con calidad los colores y la profundidad, hasta ese momento su visión es en dos dimensiones. A esta edad ya puede considerarse que la vista ha conseguido un nivel importante de desarrollo.

A los doce meses su distinción de colores se afina y podrán diferenciar entre tonalidades distintas. Su cerebro ya puede reconocer los objetos, aunque solo vea una parte de ellos, además de poder identificar colores, tamaños, distancia y profundidad. La maduración visual seguirá desarrollándose en un proceso largo y lento que no concluye hasta pasados los cuatro o seis años de vida.

Visitas periódicas a tu óptica

Como consecuencia de este desarrollo progresivo y lento de la visión del bebé, es muy importante controlar la vista desde que los niños son pequeños. Realizando visitas periódicas a nuestra óptica podemos garantizar que el desarrollo de su visión se está produciendo dentro de una evolución normal. Detectar un obstáculo en edades tempranas puede ser crucial para evitar un problema mucho más grave en el futuro.

Ten en cuenta que no es necesario esperar a que el niño sepa hablar para realizar la primera revisión oftalmológica. Existen métodos adaptados para cada edad. Lo más recomendado es llevar a cabo la primera exploración cuando el bebé cumpla un año o no esperar más allá de los tres años.

Recuerda que puedes estimular la visión del bebé con diferentes juegos y objetos, para ayudarlo es su proceso de maduración.

 

 

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